domingo, 29 de mayo de 2011

Se acabó lo bueno. Se acabó descansar. He tenido unas merecidas vacaciones: terminaron los exámenes y tocó esperar las notas pero mientras tanto han pasado muchas cosas. Llegó la deseada graduación. Una misa y un acto académico pusieron fin a quince años en el colegio. Quince años llenos de recuerdos: compañeros, agobios preexámenes, enfados, alegrías, risas, mucho trabajo, algún amor real y platónico y cómo no, mis amigos: a simple vista un pequeño grupo de chicos pero que transcienden a más; sin ellos yo no sería quién soy, simplemente decirles: thanks guys!. Que esto no se acaba aquí.

Qué decir de la graduación en sí, mucho calor guitarra en mano, divertidas y sagaces palabras estudiantiles y una dichosa beca verde ¡cuán incómoda era de llevar!. Fotos, fotos y más fotos. Cena con profesores, política, sexo, música; vamos, que se podía hablar de todo. Brindis y fiesta (realmente esta es la excusa para todo lo anterior). Siguiendo la tradición y, como la generación del 93 no iba a ser menos, amanecimos con churros en la entrada del colegio. Tiempo seguido, a dormir.

Jueves de notas. Objetivo conseguido. La media, justa y a mi medida. Indignación con la distribución de matrículas, subidas de notas y favoritismos varios que llevan a Junio al más incompetente zoquete que no se lo merece, pero vamos, yo miro por mí. El tiempo me dará la razón.

Jueves de ferias, sábado de cañas y ferias. Ferias nocturnas, atrás quedaron las atracciones y la feria en sí. Una excusa más para perder el conocimiento y no plantarle cara a la realidad. Si vas sin beber o con algo de gorra, puede ser una noche asombrosa. Eso sí, por fin terminaron las ferias.

Ahora estudiar. Es tiempo prePau. Por mucho que todo el mundo diga que son fáciles, mi temor sigue estando ahí, un pequeño fallo, sobre todo en la fase específica, te pueden echar para atrás. Que sea lo que tenga que ser. Toca estudiar, preparar los exámenes lo mejor que uno sabe o, mejor dicho, cómo le han preparado (veremos el nivel de la enseñanza concertada) y supongo que solo quedan ya los tópicos: tranquilidad y revisar.

Hablando de tranquilidad, he tenido poca en estos días, ¡qué agobio con los colegios mayores! ¡cuánto papeleo! ¡qué se actualicen de una vez! ¡vía internet! Todavía estoy a la espera de las entrevistas, por tanto, dentro de poco, el feudo popular recibirá otra visita de un servidor.

Tocando un poco temas de actualidad, el país habló, el desconocimiento habló, la ley D'hondt habló y a la democracia le tocó jugar. Democráticamente, el país se tiñó de azul (hace cuatro años era rojo pero bueno, tocaré el tema de cambio de chaquetas en otra ocasión). Yo solo quiero recordar sagazmente y por poner un toque de humor que pese a que gaviotas surquen el cielo, las rosas siguen creciendo en los campos, la sangre no ha cambiado de color ni el corazón de lugar.
Toda acción tiene una consecuencia y la consecuencia de esta ha sido "el dedazo" práctica muy habitual en nuestra historia. Práctica que ha impedido a los más capacitados ocupar un cargo. Práctica que ha llevado a grandes fracasos a nuestro país, pero como es habitual, nadie se queja. ¡No nos damos cuenta que le verdadero mas del país somos nosotros! Y encima, para una vez que nos movemos y, encima, de forma pacífica y sin estar movidos por el alcohol, solo se les ocurre "desalojarnos" de "forma pacífica". En fin, guardemos silencio por ello.

See u guys!

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